El trabajo a distancia o teletrabajo es una alternativa para la trasformación digital de tu empresa.

Más allá de los deseos de las empresas por hacer home office, la pregunta gira en torno a sus capacidades para desarrollarlo y cumplir objetivos

Omar Lazos

teletrabajo

Trabajar desde casa parece sencillo hasta que toca hacerlo de verdad.

Al principio solemos pensar en lo evidente: si tenemos una computadora adecuada, buena conexión a internet y acceso a las herramientas que utilizamos todos los días. Después aparecen otras preguntas. ¿Cómo organizamos el tiempo? ¿Cómo coordinamos tareas con personas que están en otros lugares? ¿Qué pasa cuando la oficina ahora comparte espacio con la familia, la pareja o los roommates?

Ahí entendemos que el trabajo a distancia o teletrabajo no consiste únicamente en cambiar de ubicación.

También exige cambiar hábitos, procesos y, en muchos casos, nuestra relación con la tecnología.

Para quienes llegamos al entorno digital después de haber trabajado durante años de otra manera, esa adaptación puede sentirse todavía más fuerte. De pronto empezamos a convivir con conceptos en inglés, reuniones virtuales, ventas en línea, plataformas colaborativas y términos como e-commerce que hace algunos años ni siquiera formaban parte del vocabulario cotidiano de muchas empresas.

No es solamente aprender a utilizar nuevas herramientas.

Es aprender otra forma de trabajar.

Y precisamente por eso considero que el teletrabajo puede convertirse en una alternativa importante para la transformación digital de una empresa.

La pandemia aceleró un cambio que muchas empresas todavía estaban posponiendo

La pandemia por COVID-19 obligó a millones de personas y organizaciones a replantear su manera de trabajar.

El distanciamiento social y la necesidad de evitar congregaciones hicieron que muchas empresas tuvieran que adoptar en muy poco tiempo el trabajo a distancia. Lo mismo ocurrió con las instituciones educativas, que recurrieron a plataformas digitales para mantener sus actividades.

En muchos casos no hubo grandes planes de transformación.

Se trabajó con los recursos disponibles y se resolvió sobre la marcha.

Eso dejó una lección interesante: muchas actividades que durante años consideramos necesariamente presenciales podían realizarse de otra manera.

Pero también quedaron al descubierto problemas que antes eran más fáciles de ignorar.

Una empresa puede entregar una computadora a sus colaboradores y seguir estando muy lejos de una verdadera transformación digital.

Porque digitalizar una operación no significa simplemente trasladar el mismo proceso de la oficina a una videollamada.

El teletrabajo también pone a prueba nuestra forma de organizarnos

Uno de los primeros retos está en la logística.

En una oficina existen horarios, espacios y rutinas que ayudan a marcar cuándo empieza y cuándo termina la jornada. En casa esas fronteras pueden desaparecer rápidamente.

La mesa donde desayunas puede convertirse en escritorio. Una videollamada puede coincidir con las actividades de otros miembros de la familia. El teléfono permanece cerca durante todo el día y la jornada puede terminar extendiéndose mucho más de lo previsto.

Por eso el trabajo remoto necesita algo que a veces damos por sentado en la oficina: acuerdos claros.

También requiere disciplina individual y confianza entre las personas.

Si una empresa interpreta que alguien que trabaja desde casa está “menos activo” simplemente porque no puede verlo sentado frente a un escritorio, el problema no es tecnológico.

Es cultural.

Y probablemente sea uno de los obstáculos más importantes para cualquier proceso de transformación digital.

La salud mental también forma parte de la conversación

Durante los periodos de aislamiento aprendimos que mantenerse ocupado podía ayudar a sobrellevar una situación extraordinaria.

Quienes tenían la posibilidad de continuar trabajando desde casa ya contaban con una rutina y una responsabilidad diaria.

Pero mantener esa dinámica durante semanas o meses planteó otra pregunta: ¿es suficiente con poder seguir trabajando?

El teletrabajo puede aportar flexibilidad, pero también puede dificultar la separación entre la vida laboral y personal.

Cuando ambas ocurren en el mismo espacio, existe el riesgo de sentir que nunca se termina de salir de la oficina.

Además aparecen el aislamiento, las dificultades para desconectarse y la presión de demostrar constantemente que se está trabajando.

Son temas que una empresa no debería ignorar si pretende convertir el trabajo remoto en parte estable de su operación.

La transformación digital también implica aprender a gestionar personas en un entorno diferente.

¿Existe respaldo legal para el teletrabajo?

El trabajo a distancia también requiere claridad en las responsabilidades de empresas y trabajadores.

El artículo 13 del Estatuto de los Trabajadores establece que se considera trabajo a distancia aquella actividad laboral realizada desde el domicilio del trabajador o desde otro lugar elegido libremente fuera de la sede de la empresa.

Por otra parte, el artículo 330 de la Ley Federal del Trabajo contempla el home office como una actividad de desempeño remunerado.

Más allá del marco legal, hay una cuestión que para mí resulta especialmente importante: trabajar desde casa no convierte el trabajo en algo menos serio.

El hecho de que una persona se encuentre en “la comodidad de su casa” no significa que esté descansando.

Puede estar enfrentando problemas de espacio, ruido, conexión, responsabilidades familiares o condiciones que dificulten el cumplimiento de sus actividades.

Por eso una empresa que adopta el teletrabajo necesita pasar de controlar presencia a gestionar resultados.

Ese cambio parece pequeño, pero modifica profundamente la cultura de una organización.

Algunas recomendaciones para trabajar a distancia

Después de observar las dificultades que pueden aparecer, hay algunas medidas sencillas que ayudan a que el teletrabajo sea más ordenado y sostenible.

Formalizar el acuerdo

Siempre que sea posible, conviene establecer por escrito las condiciones bajo las cuales se realizará el trabajo a distancia.

Esto ayuda a dejar claras las responsabilidades del colaborador y de la empresa, así como aspectos relacionados con el cumplimiento de las actividades y el pago correspondiente.

La informalidad puede funcionar durante una emergencia.

Como modelo permanente, termina generando confusión.

Separar el tiempo laboral del personal

Esta quizá sea una de las recomendaciones más fáciles de entender y más difíciles de cumplir.

Trabajar desde casa permite mayor flexibilidad en ciertos casos, pero esa flexibilidad necesita límites.

Tener horarios definidos ayuda a organizar las tareas y, al mismo tiempo, permite establecer un momento real para terminar la jornada.

No estar en una oficina no significa estar disponible todo el día.

Crear un espacio de trabajo adecuado

No todos contamos con una habitación exclusiva para convertirla en oficina.

Eso no significa que no podamos buscar un espacio que facilite la concentración.

En casa aparecen ruidos, interrupciones y distractores que normalmente no existen en el entorno laboral. Identificar un lugar específico para trabajar ayuda a crear una separación física, aunque sea pequeña, entre las actividades personales y las profesionales.

Hablar con quienes comparten la casa

Esta conversación parece sencilla, pero puede evitar muchos problemas.

Cuando familiares, pareja o compañeros de vivienda ven que estamos en casa, es natural que supongan que también estamos disponibles.

Dejar claro que existe un horario de trabajo ayuda a establecer expectativas.

Estar en casa no significa estar libre.

Y aprender a comunicar esos límites forma parte de la adaptación.

El verdadero cambio ocurre en la cultura de la empresa

El teletrabajo puede parecer, en un primer momento, un asunto de computadoras, plataformas y conexión a internet.

Pero cuanto más se utiliza, más evidente resulta que el desafío principal está en otro lugar.

Está en cómo organizamos el trabajo.

En cómo medimos los resultados.

En cuánto confiamos en las personas.

En la manera en que nos comunicamos.

Y en nuestra capacidad para adaptarnos a nuevas herramientas sin perder de vista que detrás de cada pantalla sigue habiendo una persona.

Por eso veo el trabajo a distancia como una alternativa para impulsar la transformación digital de una empresa, no simplemente como una modalidad para trabajar fuera de la oficina.

Obliga a revisar procesos que quizá llevaban años funcionando de la misma manera. Hace visibles ineficiencias. Exige nuevas formas de colaboración y nos empuja a desarrollar capacidades digitales que después pueden trasladarse al resto de la organización.

La tecnología es una parte de ese cambio.

La otra parte somos nosotros.

Si queremos organizaciones donde la transformación digital forme parte natural de su ADN, tendremos que aprender a trabajar de otra manera, no únicamente a utilizar más herramientas.

Seguiré compartiendo en mis próximos artículos ideas y experiencias alrededor de estos cambios y de cómo construir equipos capaces de desenvolverse en una cultura cada vez más digital.

NEWSLETTERS

Hablemos de IA Online
Omar Lazos

Asistente de Omar

● En línea · SimmTech AI

Hoy
Hola 👋 Soy el asistente de Omar Lazos. Puedo orientarte sobre consultoría en IA, la App de Valuación, MKTAG Real Estate o SimmTech AI. ¿En qué te ayudo?
¿Qué es SimmTech AI? Consultoría IA App de Valuación MKTAG Real Estate